SAN JUAN, NO ES UN SANTO DE MADERA

Este pueblo marinero
en su nombre llevó al Santo
por eso San Juan aquí
vive más que en otros lados.
Cuando se encuentra a la Virgen
y le señala el camino
San Juan tiene en la mirada
algo nuevo y algo vivo.
Una noche, que en los sueños
son noches de luna llena
vi detrás de la farola,
cuando la aurora se acerca,
a un hombre joven, de espaldas,
mirando la mar revuelta.
El viento, que era muy fuerte
su melena alborotaba
pero más movía los barcos
que el puerto tocar soñaban.
Extendió su dedo firme
y aquel viento se hizo calma,
el mar se calló también,
y los barcos avanzaban.
Seguí sus pasos seguros
por un pueblo adormecido
queriendo ver el final
de aquel sueño de otro mundo.
Entró en la iglesia despacio
yo me escondí tras un muro.
Le vi hablando con la Virgen,
su secreto, a buen seguro,
lo saben los pescadores.
Cuando la mar se alborota
rezan siempre, ¡piden tanto!...
Que el Santo sale en la noche
¡a proteger a los barcos!

Encarna López Navarro.
Águilas 29/11/96


EL VIERNES SANTO

El sol luce y acompaña
Los desfiles pasionales,
Va delante la bandera
Invulnerable, ondeante.
El paso blanco se acerca.
Renqueante al nazareno
Nacido para sufrir
Estoico lleva a San Juan
Sobre su altar de marfil.
Silfos pueblan la avenida.
Al fondo vemos la playa.
Nardo, clavel, rosa enchida,
Tecleando el paso firme
Os dan ya la bienvenida.

Trinidad.


JOVEN SAN JUAN

San Juan joven, sus ojos vivos
despiertos, siempre cerca de
la virgen, como escuchando
sus deseos, ¿qué puedo escribir?
de él ¿que no sea verle vivo?.

No puedo pensar en san juan
como en un santo, quieto,
esperando solo un día de
semana santa para salir
de la iglesia.

Por eso escribo de un san juan
vivo, que se mueve como
una sombra en la noche
por san juan de las águilas.


SAN JUAN EVANGELISTA

El más joven de los discípulos
Siendo casi adolescente
Con su evangelio en la mano
fue predicando a la gente.
Avisando fue a la Virgen
Con el dedo señalando
Por donde traían a su hijo
¡con su cruz iba cargando¡
En su mirada profunda
Va reflejando el dolor
Del castigo sin motivo
Que le estaban dando a Dios.
El día se quedó sin luz
Jesús en una cruz moría
En esos momentos de pena
Acompañó San Juan a la Virgen
Junto a María Magdalena.
Fiel discípulo de Dios
Con honor y gallardías
Nunca jamás se negó
hasta el final de sus días
Con emoción y alegría
Con orgullo y devoción
Te llevan los nazarenos
Cuando vas en procesión
Haciéndole mil honores
Y sin perderle de vista
Llevamos los costaleros
A San Juan Evangelista.
Espero con ilusión
Que llegue el Domingo de Ramos
Para cogerte en mi hombro
Con ayuda de mis manos

Mª Luisa Redondo


SAN JUAN, EL DISCIPULO AMADO

Un águila en tu estandarte
como gran vuelo de altura
tu evangelio es un arte
que encierra amor y ternura.
En la cena tu cabeza reclinaste
junto al pecho de Jesús
al que siempre mucho amaste
y acompañaste en su cruz.
Tal fue su confianza
que su madre te dejó
y selló esta alianza
con todo su corazón.
Cuando estaba contigo
te demostraba su amor,
eras su mejor amigo
en que siempre confió.
La Virgen vivió a tu lado
le acompañaste siempre tú
fuiste el discípulo amado
que estuvo junto a la Cruz.

P. Crouseilles

PASO BLANCO DE SAN JUAN

Ya es Domingo de Ramos
se nota que es Primavera,
sale a la calle San Juan
entre olivos y palmeras.
Quedará escrito en su historia
este Domingo de Ramos
por ser la primera vez
que a San Juan a hombros llevamos.
Escuchando estoy tambores
y también suenan cornetas
que acompañarán a San Juan
ya vienen por la Glorieta.
Silencio, callaos todos.
Silencio que San Juan pasa
con sus ramitas de olivo
anunciando la Semana Santa.
Con esa cara de ángel,
encajado su mirar
le habla con sentimiento
a María de la Soledad.
Yo, que he sido nazarena
de San Juan Evangelista
ahora seré costalera
mientras mis piernas resistan.

Mercedes Redondo


ABRIL

Cuando la flor más florece
cuando el sol más ilumina
cuando el perfume trasmina
el paso blanco aparece
cuando la negra semilla
germina tan lentamente
se va inclinando la frente
al ver tanta maravilla.

Que el fantasma del recuerdo
esta regado con llanto
y cubierto con el manto
que mi pena va tejiendo
que con tu cara de luna
llevas tambor y cornetas
te van cantando saetas.

Tu piel color de aceituna
no ha de pintarla el poeta
que no existe musa alguna
que pinte tan bien la pena
luna clara de verbena
reflejada en la laguna
en esta noche serena.


POESÍA A SAN JUAN

¡Cuánta gloria! ¡Oh San Juan!
tuviste junto a Jesús.
Fuiste discípulo amado
testigo de su pasión.

Junto a olivos y palmeras
la tuya también vibró
al paso tumultuoso
de la entrada de Jesús.

Olivos, mantos y flores
ofrecieron a Jesús
¡¡Hosanna!! gritan hebreos
al paso de su Señor...

Te recostaste en su pecho
en la postrer comunión
y cual notario de hechos
escribiste su pasión

Hebreo tú, y evangelista
de apocalíptica visión martirio
en Porta Latinam
de los hebreos, tú, PATRÓN

C.A.S. - Marzo 1995


COSTALERA

Carga que no pesa
lastre que nos eleva
o curvando el envés
la aliviamos a ella.

Sin más que ofrecer
que humildad compartida
voluntad de llevar
la ternura que respira
la escoltamos a ella.

Solo mujer valiente
con el miedo encadenado
que enjuaga el sufrimiento
de la cobardía de la gente
nos rendimos a ella.

Que yo también soy madre
esposa, hermana, vecina
corazón llano que soporta
el pesar con disciplina
y me enlazo con ella.

Dejad paso a una santa
sin milagros ni coronas
con un paño por defensa
y nosotras, como coraza
prendidas de ella.

Solo somos mujeres
costaleras de la verónica
amparadas en su creencia
y humildes en su evidencia
la llevamos a ella.

MARI QUINI LÓPEZ


SAN JUAN

San Juan joven, sus ojos vivos
despiertos, siempre cerca de
la Virgen, como escuchando
sus deseos, ¿qué puedo escribir
de él que no sea verle vivo?
No puedo pensar en San Juan
como en un Santo, quieto,
esperando sólo un día de
Semana Santa para salir de
la Iglesia.
Por eso escribo de un San Juan
vivo, que se mueve como
una sombra en la noche
por San Juan de las Águilas.